jueves, 15 de julio de 2010

CAPITULO 1

Normalmente, a Bella Swan no le importaba pedir favores, pero lo que ella necesitaba no era algo que se considerase normal.
Respiro hondo, como si ese simple gesto pudiese darle las fuerzas que le faltaban para poder hacer realidad la fantasía que llevaba a os rondándole la cabeza.
Salió del coche y se encamino hacia la casa de ladrillo rojo.

Detrás de la valla blanca, un camino de piedras se extendía a lo largo del cuidado césped hacia el porche, adornado con azaleas de vistosos colores y varias plantas trepadoras alrededor de las columnas de estilo dórico.

La paz que transmitía esta imagen no hacia imaginar a nadie las depravaciones que ocurrían al otro lado de la puerta. Depravaciones que Bella estaba dispuesta a experimentar personalmente para averiguar si podia soportarlas.
Cerro los ojos antes de llamar a la puerta, esperanzada en que Edward Cullen no se encontrara en casa.

Edward Cullen, Cuanto tiempo hacia que no lo veía? No lo recordaba pero hubiese deseado que ese tiempo siguiese prolongándose. De hecho el solo imaginar su cara hacia que le rechinaran los dientes. El había despertado en Bella una curiosidad que le atemorizaba y que al mismo tiempo la atraía hacia a él.

La única vez que ella decidió acercarse a él, Edward la había rechazado sin ningun miramiento. Lo había odiado por ello durante mucho tiempo, y ahora en vez de evitarlo iba a pedirle el gran favor de su vida, y haría cualquier cosa porque él no se negara.

Impaciente volvió a llamar a la puerta y mientras esperaba retorcia sus manos con nerviosismo preguntándose al mismo tiempo si había elegido correctamente la ropa para ir a pedir ese favor tan particular.

-ya voy- anuncio del otro lado una profunda voz masculina.
A pesar del tiempo que había pasado Bella no había olvidado todo lo que concernía a ese hombre.

Sintió mariposas en el estomago cuando oyó ruido de pasos acercándose a la puerta. Había ensayado su discurso miles de veces para no fastidiarla a la hora de la verdad frente a Edward. De repente un hombre abrió la puerta. No era Edward. Llevaba el pelo negro corto y tenia unos conmovedores ojos oscuros. Su mandíbula, firme e imponente mostraba una ligera sombra de barba. Su camiseta se ajustaba a su esbelto, alto y atlético cuerpo y sus pantalones descoloridos quedaban holgados.

Ese hombre podría trabajar de modelo, y ganaría una fortuna. Su cara le resultaba familiar.
- Puedo ayudarla en algo? Seria para mi un placer- Sonrió divertido el hombre al darse cuenta de que la mujer le había recorrido con la mirada de pies a cabeza. No le importaba realmente, de hecho, el habia hecho lo mismo.

-Lo lo siento. Creo que me he equivocado. Estoy buscando a Edward Cullen.

-No. Estas en el sitio correcto. Mi primo llegara pronto.

- Edward es tu primo?
No podría haberlo imaginado, físicamente los dos hombres eran la noche y el día. El que estaba delante suya era ardiente y sexy, oscuro y lujurioso como la noche, mientras que Edward tenia la piel clara, los cabellos cobrizos y era arduo y duro como el día.

- Somos primos segundos. Pagamos el alquiler a medias. Yo soy

- Emmett McCarty. Pues claro! Te he reconocido por las fotos. Tengo varios de tus libros de cocina.

- Me siento halagado. Ella sonrió.

- Oh, vaya! Me encantan tus recetas, aunque soy un autentico desastre en la cocina.
La cordial risa masculina de Emmett resonó como un eco cálido en su vientre. Le cayó bien de inmediato. Parecía buena gente y sencillo, a pesar de su éxito.

- Como te llamas, cari o?

- Bella Swan. le tendió la mano- de verdad eres primo de Edward?

- Así es. Emmett le tomo la mano, acariciándola mas que estrechándola- Quieres entrar a esperar a Edward? Me encantaría disfrutar de tu compañía mientras termino de hacer la cena.

Bella se sintió encandilada por aquel encantador hombre.

- Gracias Crees que llegara pronto?

- Si. Llamo hace un rato para decirme que estaba de camino- Emmett se aparto para que pudiera pasar.

Al entrar en la casa Bella observo el interior con curiosidad. La decoración tenía un aire rustico y moderno al mismo tiempo. En ella se notaba un claro estilo italiano. El suelo de madera oscura contrastaba con las paredes de color blanco. Los sillones eran de cuero y las sillas y mesa eran de hierro forjado. Había un gran televisor de plasma. Era lujoso y de buen gusto y muy masculina.

- Llegara en unos 10 minutos Emmett le dirigió una picara sonrisa El tiempo justo para ofrecerte un té helado de frambuesa y unos bollos de melocotón, y de paso sonsacarte como ha conseguido mi primo que una belleza como tu venga a visitarlo.
A Bella se le esfumo la sonrisa de golpe. La presencia de Emmett había conseguido hacerle olvidar por completo el motivo de su visita a Edward.

La mayor locura de su vida, la mayor estupidez que iba a cometer y una acción fundamental para su futuro.
Emmett no le sonsacaría la verdad, estaba completamente segura de ello. Pero eso no significaba que no acabara por enterarse cuando su primo Edward se lo contara.

- Solo estaba bromeando, no hace falta que te pongas tan seria Su mirada picara había sido sustituida por otra oscura y adusta.

- Lo siento. Bella intento sonreír Es que estoy un poco

- Nerviosa?- sugirió el conduciéndola a la cocina. Los seis fogones , el horno doble y la encimera de granito la convertían en el sueño de cualquier chef.

- Es una casa preciosa, en especial la cocina. Suspiro ella feliz de poder cambiar de tema.

- Gracias. Por si te lo preguntas Edward no tuvo nada que ver en la decoración.- dijo guiñándole un ojo.

- Te creo- sonrió Ha quedado muy bonita. Lo has decorado tu todo?

- Casi todo. Tuve ayuda de un amigo que es decorador. Me alegro de que te guste. un té de frambuesa?
Emmett le paso la mano por la cintura, conduciéndola a una silla de hierro forjado con un cojín de color musgo. La leve caricia le gusto. Además, Emmett la hacía sentir a gusto. Quizá era gay. Lo observo con detenimiento y descarto este último pensamiento. Por supuesto que no era gay! S lo era educado y de trato fácil.

- Así que conoces a Edward.

- Sí, bueno, el trabajaba para mi padre.
Emmett frunció el ce o y luego cayó en la cuenta de quién era ella.

- Ah, eres la hija del coronel Swan?
Bella asintió con la cabeza.


- Edward te ha hablado de mi?


- Nunca ha mencionado tu nombre. En realidad solo me ha hablado de tu padre. Tendré que patearle el trasero por no hacerlo. Eres preciosa se sentó en la silla de al lado y sonrió, desechando encanto Me sentiré muy desgraciado si ya te ha echado el ojo.

Un calor recorrió de pronto su cuerpo, instalándose en sus mejillas y cubriéndolas de un simpático color carmín. Se había sonrojado? Ella nunca se sonrojaba Jamás! Los halagos de Emmett eran demasiados para una chica acostumbrada a tratar solo con militares.

- No. Edward no me ha echado el ojo. Mmm ni siquiera sabía que iba a venir. Hace a os que no lo veo. Creo que la última vez que lo vi yo aun iba al instituto. la sorpresa se reflejo en la sensual mirada de Emmett Yo solo, necesito hablar con él. Es urgente.

Edward estaba junto a la puerta de la cocina apretando los dientes con fuerza. Mierda, reconocería esa dulce voz en cualquier sitio. Bella Swan . La chica que lo ponía duro como una roca. Siempre había sido así. Durante todos y cada uno de los días que trabajo para el coronel. Era escuchar su voz y toda su sangre descendía directamente a su miembro. Una mirada de sus dulces ojos color chocolate y ya estaba listo para la acción.
Edward hizo una mueca mientras se recolocaba la bragueta. Joder, todavía tenia ese poder sobre él.

Al menos ya no tenia 17 a os y no sería considerada como su fruta prohibida.
Hacia 5 a os que había dejado de trabajar para su padre, antes de hacer algo realmente estúpido. Pero qué demonios hacia ella aquí? Solo había una manera de averiguarlo.

Bella contuvo el aliento cuando vio entrar a Edward en la cocina. Este se detuvo detrás de la isleta de la cocina para ocultar su intensa excitación. Al ver la sonrisa de diversión de su primo, supo que al no le había engañado.
Pero fue a Bella a quien prestó toda su atención. Había madurado. Sus labios eran aun mas provocativos, las pecas se habían desvanecido. Apenas llevaba maquillaje. El aire de inocencia permanecía intacto, y lo invitaba a corromperlo. Edward apostaría todas sus medallas a que todavía era virgen a pesar de sus 22 a os. Maldita sea! Tenía que deshacerse de ella inmediatamente. Un deseo incontrolable y una chica virgen era una mezcla explosiva. Demasiado peligrosa.

- Bella Su voz sonó áspera y ronca por el deseo que en vano trato de ocultar.

- Hola Edward.
Su nombre acaricio sus labios rosados y tentadores, poniéndolo mas duro todavía. Entonces ella mordisqueo su labio inferior y el solo pudo pensar en deslizar su miembro entre esos labios, penetrar profundamente en la sedosa humedad de su boca mientras ella lo miraba con esos ojos inocentes.
Si no dejaba de pensar en esas cosas, iba a tener que ir al baño a masturbarse antes siquiera de haber mantenido una conversación y poder al fin deshacerse de ella.

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos- dijo ella tratando de romper el embarazoso silencio. Edward asintió con la cabeza.

- Le ha pasado algo a tu padre? - como solo tenían al coronel en común Edward supuso que ella estaría allí por él. Miro hacia abajo, por fin su erección disminuyo lo suficiente para atravesar la estancia.

- Esta bien. Gracias.

- No he podido evitar oír como le decías a Emmett que tenias algo urgente que decirme. Es sobre tu padre?

- N-No. Es sobre - trago saliva Es algo personal.
Algo personal? Edward no podía imaginarse a que se refería. Había acudido a él para decirle algo personal?. Había sido un autentico cabronazo con ella cuando trabajaba para su padre. No le había resultado difícil puesto que por su culpa se había sentido agarrotado todos los días.
Emmett se levantó y se acercó a Bella.

- Chicos, os dejare unos minutos a solas. Bella no permitas que el ogro te asuste Le cogió la mano y se la beso y no se te ocurra marcharte sin despedirte.
Edward lo observo todo y se dio cuenta de que le rechinaban los dientes. Bastardo . Bella poseía todo lo que su primo adoraba en una mujer: dulzura, virginidad e inocencia. Pero ya podía ir olvidándose de esa mujer. Si Bella estaba vedada para él, también lo estaba para Emmett. Edward se volvió hacia Bella en el mismo momento en el que escucho el sonido de una puerta al cerrarse en el piso superior.

- Adelante. Te escucho.

- He venido a pedirte un favor. Esto es un poco extra o, pero - Bella miro al suelo, suspiro y luego volvió a alzar la barbilla.- Podrías enseñarme todo sobre el sexo, tal y como a ti te gusta?
Debido a su trabajo Edward había aprendido a mantener una expresión insondable, algo indispensable sin duda. Por ello no es de extrañar que esta fuera la primera vez que Bella lo veía quedarse con la boca abierta. Estaba completamente segura de que no lo habría sorprendido mas si le hubiese pedido que excavara el Gran Cañón con sus manos.

- Que?

- Quiero que me enseñes como son las relaciones sexuales que te gustan.
Vale, definitivamente aquí había algo raro. A la virginal Bella no podía gustarle lo mismo que a él. Ni siquiera debería saber que existía. Puede que estuviese interpretándola mal. Si, seguramente Bella no tenía ni idea de lo que le estaba pidiendo.

- Porque con o ibas a querer saber algo así?

- Creo que ha llegado el momento de ampliar mis horizontes le explico con despreocupación n Y a pesar de tu actitud brusca, eres un tío legal. Nunca me harías nada o

- Hasta cuando tengo que escucharte antes de decir que no?

- Aun no he terminado.

- Ni siquiera deberías haber empezado.

- Necesito saber que tengo que hacer para complacer a un hombre con esas inclinaciones.
Edward contuvo una amarga sonrisa. Que tenía que hacer? Enseñárselo mediante un esquema?

- A ver si nos entendemos, quieres follar conmigo, pero no tienes idea de que va la cosa?

- Claro que lo se protesto A ti te van los menages, te gusta compartir a las mujeres.
Como se había enterado de eso? Era sorprendente, excitante. Pero ella había dicho menages como si solo la mención de la palabra la asustara de muerte. Edward se rio de ella.

- Gatita, estas metiéndote en camisa de once varas.

- No me trates como a una cría, por favor. Puede que no sea la mujer más experimentada del mundo, pero da igual, estoy tratando de aprender. No te pido un compromiso ni tampoco mucho tiempo, hablamos de una tarde o dos, cual es el problema?
Así que la gatita tenia garras. Excitante. En un segundo se imagino tumbándola sobre esa misma mesa, separándole las piernas para observar su sexo abierto para él mientras ella se retorcía y jadeaba en pleno orgasmo.

- Esta bien, por qué? Por qué quieres experimentar en tus propias carnes el ser compartida?
Bella vacilo, cruzo los brazos y se dispuso a contar la historia, decidiendo claro está, lo que iba a decirle y lo que no.

- Bueno, no sé si te acordaras, pero poco antes de que vinieras a trabajar con mi padre, este había estado protegiendo a Jacob Black.

- Si. Edward se encogió de hombros.
- Jake y yo nos hicimos amigos ese verano y surgió algo entre nosotros. Hemos salido con otras personas pero no es lo mismo. Estos a os nos hemos mantenido en contacto, y tenemos muchas cosas en común.

- Ya veo, y eso que tiene que ver?

- Pues, hace unos meses hablamos sobre nuestra relación. Le dije que nunca podría sentir por nadie lo que sentía por él. El me dijo que yo le importaba mucho pero que su estilo de vida me escandalizaría.

- Si, lo haría y Edward lo sabía, no había mas que leer la prensa amarilla.

- He visto fotos de él con muchas mujeres, he leído que le gusta compartirlas. Se lo que tengo que hacer para tener un futuro con él, pero él dice que no quiere corromperme, piensa que no podría soportarlo, y yo tengo que demostrarle que puedo ser lo que él necesita.
Santo cielo. Acaso había perdido el juicio? Pretendía que le enseñara a darle placer a ese ni o bonito y algún otro gilipollas desconocido a la vez. Es que Bella era una groupie? Se le encogió el estomago de solo pensarlo.

- Y piensas que yo te enseñare a atraparle y luego viviréis felices y comeréis perdices?

- Solo quiero estar preparada para complacer a Jacob se envaro y de esa manera puedo demostrarle que puedo ser alguien especial para él.

- Y a qué viene tanta prisa?

- Ha vivido en Europa los últimos a os pero vuelve a Estados Unidos durante unos meses. Hemos quedado para vernos y ver si nuestra relación tiene algún futuro. Es mi oportunidad para demostrarle que aun tenemos ese vinculo especial.

- Esto es una locura. Ese tío es una estrella del pop que está rodeado de mujeres. Y además tu eres demasiado inocente para eso.

- Por eso te estoy pidiendo ayuda.

- Y crees que con que te haga un jodido esquema será suficiente para saber todo lo que hay que saber sobre los menages, verdad?

- Estoy dispuesta a que me expliques, y quizá también me haga falta una demostración.
Increíble. Joder.

- Una explicación no te servirá de nada, gatita y en cuanto a la demostración, seguramente saldrías huyendo espantada.
Ella frunció el ce o.

- De ser así tengo que saberlo ahora, antes de comprometerme con Jake. Si lo compruebo por mi misma

- No podrías soportarlo.

- Por qué? Acaso hablamos también de sadomasoquismo y dominación?
Edward abrió los ojos sorprendido. Como sabia ella de esas cosas?

- No te sorprendas tanto, no soy una cría.


- Puede que no. Pero apostaría mi vida a que todavía eres virgen.

- Si. y qué? Me estoy reservando para Jacob. Edward suspiro sé que no me debes nada, pero por favor, ayúdame.

- Joder, es que lo que me estas pidiendo es una estupidez.

- Si lo que te preocupa es que mi padre se enfade

- Demonios, si, por supuesto que se enfadara. Pero no es esa la razón por la que no quiero ayudarte. Bella, este no es el tipo de sexo que le va a una virgen.

- Vale lo entiendo se puso de pie al parecer no te atraigo. Es igual, ya encontrare la manera de aprender.

- Piensas que no me atraes? bajo la mirada al grueso miembro. Al instante ella siguió la dirección de su mirada. El suave jadeo que emitió solo lo puso más duro. Gatita, no puedes imaginarte lo que me ha pasado por la cabeza desde que me has formulado tu petición con esa boquita tuya, pero dudo que quieras saberlo.
Un ardiente rubor coloreo sus mejillas mientras miraba de nuevo su entrepierna. Mordisqueo su labio, siempre lo hacía cuando estaba nerviosa.

- Si que quiero saber todo sobre las relaciones sexuales que te gustan. Las que le gustan a Jacob.
Edward se sintió molesto y se juro que si alguna vez tocaba a Bella ella dejaría de pensar en esa irritante estrella del pop. Estaría demasiado ocupada con él. Mierda se le estaba ofreciendo en bandeja de plata para saciar su lujuria, una que aun después de 5 a os le ponía increíblemente duro. Entonces pensó en que era inocente y virgen y que este era el momento para poner fin a aquello.

- El sexo que me gusta no es ni dulce ni romántico, gatita. Es crudo, y en ocasiones doloroso para una mujer.
Bella se tenso y trago saliva. Estaba nerviosa y a la vez intrigada.

- Continua.
Edward se acerco mas. No pudo contenerse. Su aroma, una mezcla de melocotón, azúcar moreno y deseo femenino lo perturbaba. Acaso ella estaba excitada? Dio otro paso hacia ella y acerco los labios a su oído.

- En mi caso menages implica compartir a una mujer, dos hombres fallándola a la vez, llevándola al orgasmo y volviéndola tan loca de placer que ella olvida su nombre y grita hasta que siente que el techo se le cae encima.
Edward se aparto para ver la expresión de Bella. Tenía la boca abierta, los ojos agrandados y las pupilas dilatadas. Mierda. Acaso la idea la atraía.

- Ayúdame a entenderlo, Porque te gustan los menages? Porque no hacerlo tú solo con una mujer?

- Dos hombres pueden lograr que una mujer alcance un placer tan increíble que ella esté dispuesta a hacer lo que sea por el placer de sus amantes.
Bella enrojeció aun mas.

- Entiendo. Pero Que pasa con los lazos afectivos?

- como? no era ese tipo de pregunta la que se esperaba realmente.

- Como manejas la relación para que no interfieran los celos?

- Es que no son relaciones. Solo es sexo. De cualquier manera que pueda ser consumado por tres personas a la vez. A mí me basta con la lujuria.

- Ah. Bueno, lo cierto es que contigo lo de la lujuria me va bien. Solo quiero aprender lo que quieras enseñarme.

- Hablas en serio?

- Si, por supuesto que sí.

- No soy el hombre adecuado para eso, Bella. No puedo hacerlo.

- Porque no?

- Por un millón de razones. La primera, que no me acuesto con vírgenes.

- No te he pedido que lo hagas, me voy a reservar para Jake. Solo tendrías que darme explicaciones sobre las partes más complejas.

- Las explicaciones no te servirían de nada, gatita. No sabrás de que va todo esto hasta que no te encuentres taladrada por un par de miembros bien duros.

- Taladrada? por donde? de que manera? duele?

- No voy a hablar de eso. Si quieres información sobre los menages búscala en los libros.

- Tu mismo has dicho que las palabras no son un buen sustituto de la experiencia.

- Pues que te enseñe él ni o bonito, yo desde luego no lo hare.

- Genial, tu no vas a ayudarme. Entonces buscare al compañero con el que salías por ahí cuando trabajabas para mi padre para que me ayude, Paul. Recuerdo haber oído rumores sobre él. Así que adiós. se apresuro a la puerta.
Edward se envaro, por supuesto que Paul y Jared la ayudarían, pero ninguno de los dos era cuidadoso. La virginidad de Bella no significaría nada para ellos. Pero ese era el problema de Bella. Sin embargo, si Bella salía por esa puerta acabaría siendo aplastada por ese par de perros hambrientos, cosa que le encabronaba y que desde luego no podía permitir.
Edward la agarro del brazo y la atrajo a su cuerpo.

- Espera un momento. Supongamos que hablas en serio y yo reconsidero tu petición. Tendría que ser con demostración practica y todo eso.

Ella trago saliva. El corazón se le acelero.

- Vale, Quien será? quien se unirá a nosotros?
Emmett resolvió el problema al entrar tranquilamente en la cocina con su sonrisa
seductora. Así que Emmett lo había escuchado todo? Edward giro a Bella hacia Emmett.

- Hola cari o dijo Emmett con acento arrastrado.
Bella tembló, y por un instante Edward sintió el instinto de tranquilizarla, solo para recordarse un segundo después que eso era lo último que debía hacer.

- Edward y tú ? A Bella le tembló la voz.

- Exacto.
La respiración de Bella se hizo temblorosa. Estaba nerviosa. Genial, había llegado el momento de que Bella dijera no.
Edward se dirigió a su primo con una mirada de advertencia mientras asentía con la cabeza. Emmett le respondió con un asomo de sonrisa, luego se acerco a ellos.
Bella se tranquilizo un poco con el suave tacto de Edward.

La idea de esos hombres salvajes y atrevidos y ella estaba a punto de convertirse en realidad podría sobrellevarlo? La mirada hambrienta de Emmett que poco a poco se iba acercando a ella conseguía intimidarla. Pero el miedo no era una opción, no cuando todo esto valdría para ser la mujer que Jacob necesitaba, y además también sentía curiosidad. Curiosidad que se mezclo con un cosquilleo en su estomago que de repente la devolvió a la realidad. Ella estaba allí para aprender, para que Jacob la viera como mujer.

Entonces Emmett la toco, le deslizo las manos por las caderas, la acaricio lentamente y le dio la vuelta, dejándola de nuevo de cara a Edward. Su mirada se encontró con la de Emmett por encima del hombro de Bella.

Emmett la hizo descansar sobre su cuerpo, apretándola sobre su pecho, acunando su erección contra el trasero.

Apenas tuvo tiempo de reaccionar ante la descarga ardiente y el abrasador deseo que se enrosco en su vientre antes de que los dedos de Edward se enredaran en sus cabellos y arrastrara su mirada hacia sus hipnotizantes ojos verdes.

- Bella gruño Edward -, estás jugando con fuego, nena. Prepárate para quemarte.
Cerró los ojos y sin más aviso bajo la cabeza.

miércoles, 14 de julio de 2010

FANTASÍA PROHIBIDA


Hoy tengo el gusto de mostrarles una historia súper interesante con nuestros personajes favoritos. ...::Edward y Bella::.... la historia es una adaptación de la novela de Shayla Black a crepúsculo echa por nuestra amiga ...::silvia::...

La novela ni los personajes me pertenecen yo solo se los presento a ustedes.

Disfrútenlo.

Aviso: esta historia contendrá lenguaje fuerte y contenido sexual


Sinopsis

Jacob Black es un cantante al que le gustan ciertas prácticas sexuales. Bella, para convencerlo de que están hechos el uno para el otro recurre a Edward para que sea su tutor sexual. El y su primo Emmett le enseñaran a Bella los placeres de ser compartida.